Siglo XX

 

Siglo XX

Siglo XX

Para el siglo XX, es Guipúzcoa quien mantiene fielmente la costumbre ancestral de elaborar sidra, también en gran medida, por el gran apoyo mostrado por la Diputación de dicho territorio. Fue grande la labor realizada en la defensa del manzano, para lo que crearon diversos centros y escuelas, se publicaron trabajos, sobre todo dirigidos al correcto cultivo de la manzana, debido a la desatención y abandono de los manzanales que se observaron en la provincia. Desde 1930 hasta la Guerra Civil Española, la Diputación subvencionó la plantación de manzanos.

La Guerra Civil supuso un paréntesis en el cultivo de manzanos y elaboración de sidra, y se desaprovecharon años de gran cosecha. La guerra trajo hambre, y con hambre, como dicen los viejos sidreros, no apetece beber. Otra nueva decadencia llegó a los pocos años y trajo consigo la el abandono de los cultivos de manzana y la elaboración de sidra, ya que no era menester que reportase dinero. Entre los años 50 y 60 muchos lagares familiares dejaron definitivamente de hacer sidra, así como los establecimientos de venta de sidra, que cambiaron de negocio. La industrialización trajo consigo, el abandono de los caseríos, y la colocación en fábricas y talleres. Por supuesto, los trabajos secundarios como el del cuidado de manzanales y elaboración de sidra se olvidaron casi por completo en esta época. Sólo Guipúzcoa mantuvo, a duras penas la elaboración y el consumo de esta bebida.

En los años posteriores, es de destacar, de nuevo, el trabajo realizado desde la Diputación de Guipúzcoa en el fomento de plantaciones de manzana, estudios, clasificación, etc., que con el esfuerzo añadido de los propios productores de sidra han llevado al aumento progresivo de la producción de sidra, así como de su consumo.